Con el tiempo, el título de propiedad del feudo pasó a ser hereditario, pero el homenaje debía renovarse en cada transmisión. Este hecho contribuyó a que se concentrasen o, según los casos, se fraccionasen los feudos, de manera que los vasallos principales se convertían a su vez en señores de otros vasallos de nivel inferior, quienes podían hacer lo mismo.
Todo el sistema estaba basado, como vemos, en una asistencia mutua entre señor y vasallo, la de este último de tipo militar en la mayoría de las ocasiones; esto implicaba la necesidad de recursos para sufragar los gastos que suponía el mantenimiento de un caballo, un castillo o un contingente militar.
Mientras las civilizaciones americanas se desarrollaban independientes de otros continentes los pueblos del occidente europeo vivieron grandes transformaciones. A ese periodo de casi mil años del siglo V al XV en el cual se fue conformando un nuevo orden económico, político, social y cultural dentro de cada localidad, así como una visión del mundo y nuevas formas de relación entre los grupos sociales, se le conoce como edad media.
Tras la caída del imperio caída del imperio carolingio el feudalismo se robusteció, cientos de señores feudales gobernaban independientemente de cualquier autoridad soberana, con lo que corría el riesgo de dejar a Europa en una situación caótica propiciadas por las amenazas de invasión que ejercían los musulmanes, nómadas y magiares; siendo precisamente las relaciones feudales las que ofrecieron una cierta unidad con la que los vasallos pudieron defenderse de sus enemigos.
El feudalismo se caracterizó por la concesión de feudos (casi siempre en forma de tierras y trabajos a cambio de una prestación política y militar, que era un contrato sellado por un juramento de homenaje y fidelidad.
Tanto el señor como el vasallo eran libres.
Fue hacia el año 100 cuando el termino feudo comenzó a emplearse y a partir de ese momento, se aceptó de forma unánime que las tierras entregadas al vasallo fueron hereditarias, con tal de que el heredero fuera grato al señor y pagara un impuesto de herencia llamado “socorro”.
El vasallo no solo presentaba juramento de fidelidad a su señor, sino también un juramento especial de homenaje al señor feudal, el cual a su vez lo investía con un feudo.
Otro aspecto del feudalismo fue la creciente influencia de la iglesia, ya que dentro de una sociedad en la que la religión cristiana se había convertido en el principal cremento de unión entre los reinos de la Europa occidental.
El feudalismo asumía casi toda la tierra que pertenecía al príncipe soberano que la recibía de dios.
El príncipe cedía los feudos a sus barones, los cuales le rendían obligado juramento de homenaje, fidelidad por el que prestaban su ayuda política y militar.
Los nobles podían ceder parte de sus feudos a caballeros que le rindieran a su vez homenaje y fidelidad y les sirvieran de acuerdo a la extensión de las tierras.
El feudalismo tenía costumbres de ayuda y protección y se convirtió en lo más codicioso de Europa.
La aplicación generalizada del contrato feudal origina una estructura feudal jerarquizada con el rey a la cabeza (aunque a veces compartía esta posición con el papa), le seguían los grandes vasallos (nobles: duques, marqueses, condes, eclesiásticos: obispos, abades) dueños de los feudos más grandes. A continuación los vasallos que poseían los feudos más pequeños (barones, vizcondes, etc.) y después los caballeros cuya posesión era un caballo y servían militarmente a un señor a cambio de tierras o dinero. Por último los campesinos, que no eran propiedad del señor feudal, pero tampoco eran hombres libres si no siervos que tenían la obligación de entregar parte de su trabajo agrícola y de realizar otras labores a voluntad de los señores.
Durante la edad media, la iglesia católica ejerció sobre los pobladores su poder económico y moral. Pero además poseedora de dos valiosos tesoros: la escritura y la lectura lo cual la convertía en la gran depositaria del conocimiento y de las técnicas de la cultura medieval, de tal manera que si alguien quería tener acceso a ella era necesario pertenecer al clero.









